martes, 16 de noviembre de 2010

Isabel





Aunque la luz se llene de desorden
y sangre así la tarde al borde de las copas;
aunque los muelles colmados de estruendo
se mezclen con el níquel de tus labios.


Aunque la noche inmóvil asiente su granito
en el estanque de mis ojos,
y porteadores de silencio
se replieguen al fondo de las horas.


Aunque nos muerda la carne el cansancio
y las piedras, y el frío, y la ceniza,
y crepiten y duelan en la boca
igual que el blanco de la nieve,


arca de agua tu risa, gozne de luz tu piel,
tu saliva, la sal y su cauterio,
vasar del sol tu vientre en la mañana.







2 comentarios:

  1. Fernando, felicidades por el poema y por el impulso que le estás dando al Blog.
    Un abrazo , amigo
    Javier

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  2. Gracias, Javier. Hoy, miércoles, es el santo de Isabel, la de Hungría, pues también celebramos la Isabel de Portugal, y quería regalarle un poema. El final es lo que no tengo terminado.
    Espero verte por Granada presentando nuestros libros. Me encantaría. Un fuerte abrazo.

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