lunes, 8 de noviembre de 2010
Noviembre
Este fin de semana, como cada quince días, Isabel y yo nos refugiamos en nuestro pequeño paraíso, cerca de Granada, en un pueblo de las estribaciones de la Sierra. Desde allí vamos a dar paseos por entre árboles y huertas, -recogemos nueces, higos, tomates, hierbas aromáticas-, sumidos completamente en la luz del otoño, en los colores embriagadores que nos ofrece esta estación del año. Encendemos la chimenea, apagamos la luz eléctrica, y, bajo una confortable manta, miramos fijamente cómo las lenguas naranjas y rojas del fuego muerden la madera seca, sin prisa, con celo callado. El tiempo transcurre, pero no pasa. Vivimos en la lentitud del fuego y del silencio. Allí somos nosotros dos, dos amantes, dos amigos. Nos vivimos despacio, -madera mordida por el fuego-, hasta que el resplandor de las brasas no nos alcanza, cubiertas ya por la ceniza.
Las hojas de los álamos de tu corazón, bajo la tibia luz de noviembre, también cambian de color y se las lleva el viento.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Materia (poema)

tu voz
tu cintura
tus pechostu cintura
tu mirada altiva
su claridad evaporada
el aire al que me aprieto
muro de adobe
rumor de bóveda
bebo de tus labios
arroyos de relente
vasos de mi voz
entre las hojas oscuras
el silencio oculta
una lluvia de cristales
residuos del sueño mis pasos
las huellas sobre la piel de las pizarras
una lluvia de cristales
residuos del sueño mis pasos
las huellas sobre la piel de las pizarras
jueves, 4 de noviembre de 2010
Del caos a la visión
El pintor no pinta sobre una tela virgen, ni el escritor escribe en una página en blanco, sino que la página o la tela están ya tan cubiertas de tópicos preexistentes, preestablecidos, que hay primero que tachar, limpiar, laminar, incluso desmenuzar para hacer que pase una corriente de aire surgida del caos que nos aporte la visión.
Fernando Reberendo.
Fernando Reberendo.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Vuelvo a empezar, . . . y no sé lo que decir. Pero algo diré.
Han pasado ocho meses desde la última entrada. Abandonado a su suerte este blog se quedó estancado en el fallecimiento de Miguel Delibes como una oscura predicción. Obligado a otros menesteres que nada tienen que ver con la poesía lo decidieron así. Pienso que hay muchas, demasiadas, cosas por decir. Tal vez no sepa empezar por ninguna. Lo cierto es que he ido aplazando las entradas y ahora frente a la pantalla del ordenador me veo incapaz de decir algo interesante. Tal vez la solución sea colocar un poema de los que permanecen encerrados en el disco duro de mi ordenador. Aunque también puedo agradecer a los amigos de la tertulia Rascamán el apoyo y la ayuda que me han proporcionado para dar "casi" por terminado mi último libro, breve libro, de poemas, Hassard. Verá pronto la luz, en la editorial Poeta de Cabra, junto con el poemario anterior, Mi sueño vive debajo de tus párpados. O puedo agradecer cada día al despertar, cada grano de luz que perciben mis ojos, cada latido de mi corazón, cada trozo de mi piel que percibe la piel amada, el aire, el frío, cada palabra escrita o pronunciada, un gesto cotidiano, una sonrisa en el instante preciso.
Pero si de dar las gracias se trata, de estar agradecido que sería lo correcto, debo pronunciar el nombre mágico, el nombre poético, la musa, la persona que me ha acompañado durante estos cuatro años largos, y me sigue acompañando, me continúa sufriendo, que intenta entenderme, la que me rescata, en este momento tan crítico, de los lodos y pantanos donde me hallo: Isabel. La tabla de salvación, el rincón donde el mundo no entra, no puede entrar, aunque aúlle tras la puerta y la arañe. Ella se merece todo mi respeto y mi amor.
La vida es un aullido interminable, dijo José Agustín Goytisolo, que no tiene objeto y es un asunto desgraciado. Pero no. La vida es bella. Lo que la hace turbia y hedionda es la actitud de algunas personas, su falta de respeto y comprensión hacia los que no son como ellos, hacia otras actitudes que no encajan en su presunción de tipo de vida. Esta puede ser el telediario de las tres de la tarde, -con sus escenas violentas, sus noticias sobrecogedoras-, aunque tampoco hay que mirar siempre al mismo sitio y de la misma manera. Ni dejar de vigilar a un lado y a otro. Lo sé por la triste experiencia. Eso que siempre han dicho de "no te fíes ni de tu propia sombra", es una verdad demasiado grande y rotunda, sobre todo cuando ya te ha caído encima.
Ahora sí, incluyo ese poema, que para ellos abrí este blog.
mezclo la sal común y la ceguera
la caparrosa blanca y la caricia
bato la sed y el hambre en su violencia
aplasto el hueso untado de locura
destilo la delgada piel del sueño
en la aspereza oscura de los ojos
alumbro el corazón de los insectos
con la venganza eterna del olvido
jueves, 18 de marzo de 2010
Fallece Miguel Delibes
ANTONIO ASTORGA |
MADRID
12-03-10 a las 07 : 55
—¿Es respirable el aire del siglo XXI, don Miguel?
—Cada día más mefítico. Los viejos nos morimos de asco.
El viejo cazador que escribe, sabio de otro siglo, se nos acaba de morir. «Físicamente débil, espiritualmente desanimado y caído, literariamente nulo», así se definía. Un lúcido laconismo traslucía la sabiduría de quien veía la vida desde el otro lado del camino. «El escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo de 1998, en la mesa de operaciones de la clínica La Luz», confesaría desde su admirable gallardía. Una sentencia demoledora de hasta qué punto cuesta aceptar nuestra debilidad como animales para sentirnos, en vez de cazadores, presas del infortunio, del destino. «Han sido más de diez años nulos, perdidos. Con decir que en ese tiempo no cacé una perdiz roja ni escribí una línea profesionalmente está dicho todo. La operación de cáncer me quitó el cáncer, es cierto, pero también otras cosas importantes: memoria, orden mental, capacidad de concentración, hematíes, dioptrías, oído, etc. En suma, en el quirófano entró un hombre inteligente enfermo y salió un lerdo sano». Demoledor Delibes.
Los cirujanos impidieron que el cáncer le matara, pero no pudieron evitar que le afectara. ¿Cómo vivía Delibes a un cáncer atado? Le costaba aceptarlo, naturalmente. «Si tú te tiendes en una cama con un cien por ciento de vitalidad y te levantas con cincuenta por ciento has dejado en la mitad tus posibilidades físicas y mentales. Como dirían los castizos, te han dejado hecho una braga. Vivir pegado a un cáncer o a su posibilidad es no vivir. Uno se convierte en un paciente sumiso que obedece, pero la cabeza no le sirve de nada. Durante más de diez años he sido esclavo de la enfermedad sin padecerla, o lo que es lo mismo, de sus achaques», se confesaba a ABC. «He vivido demasiado. He tenido paciencia. La palabra feliz no figura en mi diccionario. Pero me alegra haber culminado una obra».
Medio siglo escribiendo, y publicando libros, pero el mundo no había cambiado un ápice para Delibes. Siguen vivas las ambiciones, las envidias, los abusos de los poderosos, la hacinación de los pobres... todo sigue igual, «lo que quiere decir que las cosas de los hombres van mal y el hecho de que algunos piensen derecho y nos aconsejen bien no mejora la condición humana».
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literatura,
obituario
Teoría del poema en prosa
metódico otea y ata el horizonte una vocal de sombra herrumbra el aire inmóvil halla la distancia más segura para arrojar al viento la ceniza de sus convicciones destila el arco de su tez de tiza invisible bajo la lluvia la memoria nada en sus facciones amanece la palabra sal con un párpado de sol talla su luz la esparce labrada luz de granos y teselas y todo porque en la acera el negro de Harlem lo dice al salir pisando el cielo mientras el brillo en los ojos del cansancio ladra igual que un perro que huele la piel de la tarde de los domingos aunque allí estaba casi siempre el arco iris exacto de tu risa puntual su color labrad0 en los pulmones y las voces de los niños dando cobertura al aire gris e innecesario que empieza a fondear ya en el vientre de las sombras y extiende sus redes como una urdimbre ingenua la luz de la luna
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Teoría del poema en prosa
lunes, 1 de febrero de 2010
Haití y los artistas granadinos
El mundo entero ha visto la desolación causada por un terremoto en Haití. Sobran las palabras cuando nos ahogan las imágenes. Lo único positivo de este acontecimiento nefasto ha sido la solidaridad que ha surgido en todos los rincones del planeta. Desde las millonarias contribuciones de países como Estados Unidos o la Unión Europea hasta pequeños pueblecitos de las zonas más pobres de México, que también sufrieron desgracias como esta, han recaudado alimentos y algo de dinero para aportar a aquellos que ahora están más necesitados.
Por eso, desde Granada, El colegio mayor San Bartolomé y Santiago, la Asociación Ars Remedia Humanitas y la galería de arte CARTEL, han organizado una subasta, que será en el colegio mayor San Bartolomé y Santiago, el próximo día dos de febrero. Las obras y los textos donados se pueden ver en la Galería de Arte Cartel.
Para mayor información:
jueves, 28 de enero de 2010
E. M. Cioran. Ejercicios de admiración
Del último texto extraigo estas palabras:
"Tras largo período de historia, resulta inconcebible que una voluntad de abdicación no se haya apoderado de todo el mundo. [...] Si todo el mundo abdicara al mismo tiempo, un simulacro de paraíso sería restablecido. [...] Abdicar, ser un ex mortal, un anti-ciudadano absoluto, un apátrida metafísico: ése debería ser el sueño de todos. ¡Qué error haber aspirado a ser algo, haberse agotado para dejar una huella, poseer, en suma, una identidad!."
martes, 26 de enero de 2010
Philippe Jaccottet. Poemas
Philippe Jaccottet (nacido en Moudon, Suiza, el 30 de junio de 1925) es un poeta y traductor de varios idiomas, afincado en Francia desde 1953. Hoy se le considera uno de los más grandes poetas en francés vivos. Se ha traducido al castellano una extraña narración en primera persona, medio ontológica: La oscuridad, y varios libros de poesía, como A la luz del invierno, Pensamientos bajo las nubes, A través de un vergel, Cuaderno de verdor.
Tú estás aquí
Tú estás aquí, el ave de viento gira
Dulzura mía, herida mía, amor mío.
Viejas torres de luz se desvanecen
Y la ternura entreabre los caminos.
La tierra es ahora nuestra patria.
Entre la hierba y las aguas avanzamos,
Del lavandero donde brillan nuestros besos
Al espacio que fulminará la guadaña.
“¿dónde estamos?” Perdidos en el corazón
de la paz. Aquí, bajo nuestra piel,
bajo la corteza y el barro, sólo habla.
Con su violencia de toro, la sangre
Fugitiva que nos confunde y nos conmueve
Como esas maduras campanas sobre el campo
Ahora sé
Ahora sé que no poseo nada, ni siquiera
Ese oro hermoso hecho de hojas marchitas,
Ni esos días que vuelan del ayer al mañana
Con grandes aletazos hacia una feliz patria.
La emigrante mustia , la belleza liviana, huyó
Con ellos, con sus falaces secretos,
Envuelta en brumas. Sin duda la conducirán
A otro lugar,; a través de estos bosques lluviosos.
Como antaño, me hallo en el umbral de un invierno
Irreal, donde canta el pardillo, obstinado, única llamada
Que no cesa, como yedra . Mas ¿quién puede decir
Cuál es su sentido? Veo mi salud disminuir,
Semejante a ese leve fuego de más allá de la niebla
Que un frío viento aviva, apaga... Ya es tarde.
(Fuentes: para la biografía, Wikipedia; y para los poemas, Atlas de poesía)
Poética
"El deseo de experimentar, de conocer, me hace con frecuencia llevar en mi obra una marcha discontinua, que a lo mejor se debe a que me interesa más la experimentación que la experiencia. También prefiero el conocer que el conocimiento". (Eduardo Chillida).
Pero ¿qué ocurre cuando lo que vemos, aunque a cierta distancia, parece tocarte con un contacto ávido, cuando la cuestión de ver es una especie de tacto, cuando ver es un contacto a distancia? ¿Qué ocurre cuando lo que se ve se impone en tu mirada, como si la mirada hubiera sido tomada, tocada, puesta en contacto con la apariencia? (Maurice Blanchot)
viernes, 22 de enero de 2010
Tomás Segovia. Soneto votivo.
Para Isabel. Siempre ahí.
Si te busco y te sueño y te persigo,
y deseo tu cuerpo de tal suerte
que tan sólo aborrezco ya la muerte
porque no me podré acostar contigo;
.
si tantos sueños lúbricos abrigo;
si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte
te quiero ver, dejándome morderte
el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;
.
si quiero que conmigo, enloquecida,
goces tanto que estés avergonzada,
no es sólo por codicia de tus prendas:
.
es para que conmigo, en esta vida,
compartas la impureza, y que manchada,
pero conmovedora, al fin me entiendas.
Si te busco y te sueño y te persigo,
y deseo tu cuerpo de tal suerte
que tan sólo aborrezco ya la muerte
porque no me podré acostar contigo;
.
si tantos sueños lúbricos abrigo;
si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte
te quiero ver, dejándome morderte
el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;
.
si quiero que conmigo, enloquecida,
goces tanto que estés avergonzada,
no es sólo por codicia de tus prendas:
.
es para que conmigo, en esta vida,
compartas la impureza, y que manchada,
pero conmovedora, al fin me entiendas.
Carl Sagan y Stephen Hawking. Casi poemas.
No son poetas, pero hablaban como tales. Los siguientes textos son traducciones de Víctor R. Ruíz.
[Hawking]
Desde hace miles de años
nos hemos preguntado sobre el universo
se expande para siempre
o hay algún límite
Desde hace miles de años
nos hemos preguntado sobre el universo
se expande para siempre
o hay algún límite
Desde la Gran Explosión a los agujeros negros
desde la materia oscura a una posible Gran Implosión
nuestra imagen del Universo actual
está llena de ideas que parecen extrañas
desde la materia oscura a una posible Gran Implosión
nuestra imagen del Universo actual
está llena de ideas que parecen extrañas
[Sagan]
Qué suerte tenemos de vivir en esta época
el primer momento en la Historia de la Humanidad
en el que visitamos otros mundos
Qué suerte tenemos de vivir en esta época
el primer momento en la Historia de la Humanidad
en el que visitamos otros mundos
La superficie de la Tierra es la orilla del Océano Cósmico
recientemente nos hemos adentrado un poco
y el agua nos invita a continuar
recientemente nos hemos adentrado un poco
y el agua nos invita a continuar
Etiquetas:
poesía y ciencia
Rafael Cadenas. Poemas
Rompes sus líneas,
quebrantas su código,
lo obligas a acoger su cuerpo
–transgresión
que restaña la herida,
.
este errar
de apátridas.
—–
El abre los ojos,
siente,
se abandona.
Sabe ya que nada, nada,
le pertenece,
salvo su dependencia,
y acata
Pedro Montealegre Latorre (Santiago de Chile, 1975)
Poema del libro La Palabra Rabia.
Arder. Arder. Sabor del salitre que abandona el cuerpo. Hedor. Piel quemada
en medio. Y el beso. Fugar. Fagocito. Fuego. Fatiga. Y la Sal. El recuerdo
contamina. El recuerdo. Égloga del solo que lee las llamas. Yo llamo, él siente
el abrazo del poema. La inanición del poema, similar a él mismo. Sobrevívete, oye
el crujir de maderas, el crujir del hueso cuando se encuentra con hueso.
Todo arde con el incendio. El agua es incendio. Lo indecente reclama
su lugar en el incendio. Lo puro y lo sacro. Arder. Arder. Diga, ¿qué sube
en el termómetro del ojo? Una araña de vapor. Una araña de flúor, de fósforo, dos
átomos de oxígeno y uno de carbono -así se crea un fantasma. Se trata de tierra.
Países como hornos, fraguas de pan, dientes de lava -dulces- miel, delito, dáctilo
de quien estira los labios y quema el placer. Pero hay engaño. Hay doler
en la gramática de quien come. Y otro no. Y otro huele. Perros podridos,
dentadura de perros como flores siniestras, gusanos bellísimos parecidos a hielo
formando estalactitas. La oquedad. La memoria. Arder. Arder. Sudar la hiel.
Pedazo de vidrio llamado ciudad. Tu fuego y tu fuga. Fagocito. Fatiga. Fe, y más
que fe: falacia. Todo arde con el incendio -de sílabas, hombres. Y tú, allí,
revoluciona el repertorio, ¿es de hierro?, ¿es ladrillo? Construcción, no me sirves
para poder vivir. Yo quiero ser todos, llamarada sin causa, más que arder
en direcciones del hábito. No habito. Ser. Manga de polillas contra el lucero. Ser
de polillas destrozadas por la palabra electricidad. Pero hay engaño. Ah, tierra:
con mujeres, hombres, todos aplastados por la bota: Ver: hombres, mujeres.
Muéranse de hambre, la pólvora cante con verdadero esternón. Esternón de ti
golpeando el gong del contramaestre. Yo caigo. Yo caigo. Y tú, ¿qué haces aquí,
si no hay más que arder? Arder. Arder, así la marejada vista desde dentro.
Hambre de palabras, lenguaje cuya estructura es una brasa en llamas, fría, sal
depositada en la lengua y, sin embargo, glaciar. Salitre que abandona.
Niñas entumecidas sin saber qué decir. Ciudad. Cíclope. Hombre. Desterrado.
Delito del poema que se cae de la boca, ya diente, saliva. Vergüenza del aire,
presto a desaparecer. Lo puro y lo sacro. Arder. Arder. Llama el beso
conservado en formalina. Pudrición necesaria. Olor chamuscado. Y fe. Y fin.
Arder. Arder. Sabor del salitre que abandona el cuerpo. Hedor. Piel quemada
en medio. Y el beso. Fugar. Fagocito. Fuego. Fatiga. Y la Sal. El recuerdo
contamina. El recuerdo. Égloga del solo que lee las llamas. Yo llamo, él siente
el abrazo del poema. La inanición del poema, similar a él mismo. Sobrevívete, oye
el crujir de maderas, el crujir del hueso cuando se encuentra con hueso.
Todo arde con el incendio. El agua es incendio. Lo indecente reclama
su lugar en el incendio. Lo puro y lo sacro. Arder. Arder. Diga, ¿qué sube
en el termómetro del ojo? Una araña de vapor. Una araña de flúor, de fósforo, dos
átomos de oxígeno y uno de carbono -así se crea un fantasma. Se trata de tierra.
Países como hornos, fraguas de pan, dientes de lava -dulces- miel, delito, dáctilo
de quien estira los labios y quema el placer. Pero hay engaño. Hay doler
en la gramática de quien come. Y otro no. Y otro huele. Perros podridos,
dentadura de perros como flores siniestras, gusanos bellísimos parecidos a hielo
formando estalactitas. La oquedad. La memoria. Arder. Arder. Sudar la hiel.
Pedazo de vidrio llamado ciudad. Tu fuego y tu fuga. Fagocito. Fatiga. Fe, y más
que fe: falacia. Todo arde con el incendio -de sílabas, hombres. Y tú, allí,
revoluciona el repertorio, ¿es de hierro?, ¿es ladrillo? Construcción, no me sirves
para poder vivir. Yo quiero ser todos, llamarada sin causa, más que arder
en direcciones del hábito. No habito. Ser. Manga de polillas contra el lucero. Ser
de polillas destrozadas por la palabra electricidad. Pero hay engaño. Ah, tierra:
con mujeres, hombres, todos aplastados por la bota: Ver: hombres, mujeres.
Muéranse de hambre, la pólvora cante con verdadero esternón. Esternón de ti
golpeando el gong del contramaestre. Yo caigo. Yo caigo. Y tú, ¿qué haces aquí,
si no hay más que arder? Arder. Arder, así la marejada vista desde dentro.
Hambre de palabras, lenguaje cuya estructura es una brasa en llamas, fría, sal
depositada en la lengua y, sin embargo, glaciar. Salitre que abandona.
Niñas entumecidas sin saber qué decir. Ciudad. Cíclope. Hombre. Desterrado.
Delito del poema que se cae de la boca, ya diente, saliva. Vergüenza del aire,
presto a desaparecer. Lo puro y lo sacro. Arder. Arder. Llama el beso
conservado en formalina. Pudrición necesaria. Olor chamuscado. Y fe. Y fin.
Dragan J. Ristic. Cinco Haikús del Refugio Antiaéreo
Versión realizada sobre la base de las traducciones del original serbio al inglés (Dragan J Ristic, Charlie Trumbiull) y al francés (Serge Tomé). Las versiones son libres, tratando de ajustarse -como versión poética- al concepto del haiku, más que a la literalidad. (Daniel Bellón).
I
Rondan los bombarderos
los vecinos alzan la vista
preguntándose si lloverá
Rondan los bombarderos
los vecinos alzan la vista
preguntándose si lloverá
II
Frente a la tele
A la luz de una vela
Un sonido a lo lejos
A la luz de una vela
Un sonido a lo lejos
III
Mirando una araña
Tejer su tela
Alerta aérea
Tejer su tela
Alerta aérea
IV
No quiero ir
En mitad de este ensueño
al refugio
En mitad de este ensueño
al refugio
V
Luces apagadas
Antes del bombardeo
Brilla la luna
Antes del bombardeo
Brilla la luna
Daniel Bellón. Poema de Síndrome de déficit de atención
Auriculares
(los auriculares EX incluidos tienen gran
capacidad de aislamiento del ruido exterior)
capacidad de aislamiento del ruido exterior)
aislados del ruido exterior
asilados en nuestro interior ruido
alisado bajo ritmos ajenos
domesticado.
asilados en nuestro interior ruido
alisado bajo ritmos ajenos
domesticado.
viernes, 15 de enero de 2010
Miguel Suárez. La voz del cuidado, 1970-1995
Miguel Suárez (Vera de Bidasoa, Navarra, 1951).
Pasó su niñez en una aldea de la montaña leonesa, de donde procede una parte de su familia, y la primera juventud en la ciudad de León. Reside habitualmente en Valladolid. Creó las artesanales Ediciones Portuguesas y fue miembro fundador de las revistas “Un ángel más” y “El signo del gorrión”. Ha dirigido la colección Icaria-Poesía. Su obra poética ha sido reunida en el libro ‘La voz del cuidado’ (Editorial Dilema, 2009).
La Fundación Santiago Montes abre el curso de sus actividades culturales con la presentación de la poesía reunida del autor de ‘La voz del cuidado’
«Es una de las voces más importantes de las últimas décadas del siglo XX»
«Es una de las voces más importantes de las últimas décadas del siglo XX»
Miguel Suárez es un poeta retirado. Retirado en el estricto sentido de la palabra. Apartado del ruido. Oculto. No cabe duda de que su invisibilidad ha podido afectar a su poesía. Injustamente invisible para su calidad. Pero la colección Ocnos Alas, de la editorial Dilema, dedicada a publicar Poesía Reunida de diversos autores ha contribuido a paliar ese silencio que pesa sobre una obra radical y plenamente contemporánea. El libro, que lleva por título el de su último libro, ‘La voz del cuidado’, se presentó ayer en la Fundación Santiago Montes.
Tres escritores, tres conocedores de su obra en profundidad fueron los encargados de desentrañar una poesía jalonada por títulos como ‘Nombrando el porvenir’, ‘Diciéndolo de nuevo’ o ‘La perseverancia del desaparecido’, título que parece una premonición.
La totalidad del artículo puede leerse en http://islakokotero.blogsome.com/category/miguel-suarez-el-ruinas/
El archipiélago del amanecer encendió sus puertos. La
vía láctea está ya sobre otras espaldas.
Insomnes, en sazón, abandonamos nuestro misterio al paso.
Como el hombre de un día así. En el temblor, se alisa
el pelo.
*
Nuestro momento a solas. ¡Tan reales los tres chopos,
la pista de tenis vacía, y la lluvia!
Un paisaje y una lengua es cuanto necesitamos ahora.
Arrecia.
martes, 15 de diciembre de 2009
Lázaro Zamenhof, creador del Esperanto
Desde muy joven dio indicios de su capacidad para dominar los idiomas. De hecho hablaba ruso, polaco, yidish y el alemán con fluidez. Pero también poseía amplios conocimientos de latín, griego, hebreo, francés e inglés, y conocía bastante el español e italiano. Fue toda su vida médico oftalmólogo, viviendo siempre al día pues su clientela era de clase muy pobre. Durante la Segunda Guerra Mundial, su familia fue masacrada en el Holocausto. Observando la cantidad de idiomas en su país natal Polonia, decidió crear una lengua que fuese internacional. De ahí surgió el Esperanto. Tras agotar la dote de su mujer y con la ayuda económica de su suegro, pudo publicar una serie de folletos donde explicaba su nueva lengua. Acabó arruinado, pero sus seguidores mantuvieron el interés por su creación. En 1905 se celebró en Francia el Congreso Universal de Esperanto, donde se fijaron las normas y fundamentos de dicha lengua.
viernes, 4 de diciembre de 2009
[Tiránicos alardes de tristeza] 4
[Tiránicos alardes de tristeza]
pues sé que el cielo aún perdura
en tus pestañas
dame tus piececitos fríos
arriésgate a encontrarme en tus zapatos
22-10-09
lunes, 23 de noviembre de 2009
Abril en noviembre. Poema
Por fin nació Abril. Se hizo esperar pero ya está en su casa con sus felices y primerizos padres. Un beso para ella.
ABRIL
(poema para una niña que nos hace esperar)
Abril abre la tierra con sus manos.
Abril abre la carne como un fruto.
Abril toma la luz y juega.
Abril le pone nombre
a la primavera.
Abril, Abril, Abril.
Y el agua suena, suena, suena.
Abril abre sus manos.
Abril abre las flores.
Abril se abriga con la espuma.
Su piel de sal es sed para el verano.
Abril, Abril, Abril.
Y el agua suena, suena, suena.
Abril abre los ojos.
Abril abre la luz que quema.
Sus ojos son diamantes
donde se agitan las luciérnagas.
Abril, Abril, Abril.
Y el agua sueña, sueña, sueña.
Granada, a de de 2009
ABRIL
(poema para una niña que nos hace esperar)
Abril abre la tierra con sus manos.
Abril abre la carne como un fruto.
Abril toma la luz y juega.
Abril le pone nombre
a la primavera.
Abril, Abril, Abril.
Y el agua suena, suena, suena.
Abril abre sus manos.
Abril abre las flores.
Abril se abriga con la espuma.
Su piel de sal es sed para el verano.
Abril, Abril, Abril.
Y el agua suena, suena, suena.
Abril abre los ojos.
Abril abre la luz que quema.
Sus ojos son diamantes
donde se agitan las luciérnagas.
Abril, Abril, Abril.
Y el agua sueña, sueña, sueña.
Granada, a de de 2009
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